
En la moneda de cinco centavos de Quetzal en Guatemala hay un dibujo del árbol nacional, la ceiba y la frase Libre Crezca Fecundo. En realidad esto es la voluntad de Dios para cada uno de nosotros: que seamos libres de pecado, que crezcamos junto con Él y que seamos frutiferos. Un pueblo que parezca a la ceiba; extendiendose con forteleza.
En realidad hay muchos atributos de árboles que tienen sentido espiritual. Dios desea que seamos como árboles, frondosos, fructíferos con raíces bien establecidas, hay varias escrituras que destacan estos atributos.
Salmo 1.1-3
Feliz el hombre
que no sigue el consejo de los malvados,
ni va por el camino de los pecadores,
ni hace causa común con los que se burlan de Dios,
sino que pone su amor en la ley del Señor
y en ella medita noche y día.
Ese hombre es como un árbol
plantado a la orilla de un río,
que da su fruto a su tiempo
y jamás se marchitan sus hojas.
¡Todo lo que hace, le sale bien!
La Biblia nos enseña que el hombre recto es como un árbol plantado a la orilla de un río…Un árbol que es constantemente fructífero que nunca se marchita. Puedes imaginar a un árbol a lado de un río dónde está siendo alimentado constantemente. Sus hojas estarán siempre verdes y nunca faltará su fruto. Tendría raíces muy fuertes y extendería muchas ramas de su tronco.
Las claves para que seas fructífero y que todo te salga bien son:
1. Aléjate del pecado (v.1)
2. Dedícate al estudio bíblico (v.2)
Muchas veces nos quejamos de no ser fructíferos o que la gente no es abierta sin importar nuestra rectitud o falta de ella. Debes preguntarte que tan recto eres delante de Dios. ¿Haces una diferencia donde estés o haces caso común con los malvados? (Quejando del jefe, siendo perezoso, riendo de los chistes de doble sentido, llegando tarde, quejando de tu esposo (a).) También es valido notar que la gente más fructífera son las personas que más estudian sus Biblias, porque tiene más en la mente los pensamientos de Dios, y están más preparados para ofrecer un consejo espiritual.
Juan 15.5
“Yo soy la vid, y ustedes son las ramas. El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto; pues sin mí no pueden ustedes hacer nada.
Jesús nos enseña que el es el tronco y nosotros somos las ramas o sea toda la iglesia, cada discípulo es una rama que sale de un mismo tronco (Jesús). Debemos pensar que Dios desea que nosotros sostengamos más ramas (fruto personal) para que el árbol (La Iglesia) puede ser frondoso y fructífero. Necesitamos mantenernos cerca a Dios imitando a Jesús porque si alejamos del ejemplo de el perdemos impacto o en las palabras de Jesús “no pueden ustedes hacer nada”.
Jeremías 17.5-6
El Señor dice:
“Maldito aquel que aparta de mí su corazón,
que pone su confianza en los hombres
y en ellos busca apoyo.
Será como la zarza del desierto,
que nunca recibe cuidados:
que crece entre las piedras,
en tierras de sal, donde nadie vive.
Jeremías nos enseña que el primer paso hacia la sequía es apartar el corazón de Dios y poner su confianza en las cosas mundanas. Si quieres ver tu vida y tu ministerio en un desierto empieces a dar más importancia a las cosas materiales, a tus amigos mundanos y que pensarán de ti. Si nosotros nos alejamos a Dios y acercamos al mundo miraremos que tan rápido puede cambiar un frutal en una zarza. Debemos examinar donde está nuestra fidelidad.
Santiago 4.4
¡Oh gente infiel! ¿No saben ustedes que ser amigos del mundo es ser enemigos de Dios? Cualquiera que decide ser amigo del mundo, se vuelve enemigo de Dios.
Vale la pena calificar donde es que estamos poniendo nuestro enfoque ¿si en las cosas del Reino o en las cosas del mundo? Debemos ver el peligro de empezar a ver las cosas del mundo como normal. El Diablo es mucho más sutil de lo que le damos crédito. El no trata de ganarnos con cosas tan radicales como el Satanismo o las drogas sino con cosas poco fuera del común como quedar tarde en el trabajo y dejar plantadas a nuestras familias, mentir al jefe, reír a un chiste de doble sentido o desear las cosas materiales. La Biblia nos enseña que hay una sola puerta que se abra a la salvación (Mateo 7.12) El trabajo del diablo no es hacerte odiar a Dios basta con pintarte una puerta un poco más ancho quizás mejor adornado, no tiene que ponerte en contra de la Biblia solo que dejes de practicar algunas enseñanzas “fanáticas”. Hoy debes preguntarte ¿Cual voz estoy escuchando, la voz de Satanás llena de negatividad que nos lleva al desanimo y la derrota o la voz de Dios que nos inspira de soñar y creer en la grandeza de las promesas de la Biblia.
Jeremías 17:7-8
“Pero bendito el hombre que confía en mí,
que pone en mí su esperanza.
Será como un árbol plantado a la orilla de un río,
que extiende sus raíces hacia la corriente
y no teme cuando llegan los calores,
pues su follaje está siempre frondoso.
En tiempo de sequía no se inquieta,
y nunca deja de dar fruto.
Mira la diferencia cuando nosotros ponemos nuestra confianza en el plan de Dios. ¿Cuanto estás confiando en las promesas de Dios? Muchos se han rendido y apenas estamos empezando la batalla. Escuchar las mentiras de Satanás ha robado muchos discípulos de la fe que ellos pueden ser utilizados por Dios para impactar las vidas de otros. Tenemos hermanos que han resignado a llegar cada Domingo y llenar un lugar y nada más. Necesitamos regresar a las promesas que Dios nos ha dejado en su palabra.
La escritura dice que el hombre de Dios extiende sus raíces, lo cual le da fuerza y estabilidad. Entre más grande y fuertes son nuestras raíces más responsabilidad podremos soportar.
Un ejemplo: El organismo vivo más grande del mundo es un forestal de árboles Aspen en las Montañas Wasatch de Utah en Los Estados Unidos. 41,000 árboles todos conectados con una sola raíz. En realidad no son diferentes árboles sino un solo árbol con muchos ramas.
Así quiere ver Dios a su Iglesia, una sola raíz (Jesús) con muchas ramas (discípulos).
Apocalipsis 22.2
En medio de la calle principal de la ciudad y a cada lado del río, crecía el árbol de la vida, que da fruto cada mes, es decir, doce veces al año; y las hojas del árbol sirven para sanar a las naciones.
Hoy lo que va a sanar a las naciones es la Biblia, Dios quiere que su mensaje de fruto y fruto en abundancia (Juan 15.16). Debes ver tu ministerio así frondoso, fructífero no de vez en cuando sino cada mes. Dios diseño el árbol de la vida o sea la salvación para dar fruto constantemente. Nosotros debemos tener la fe en Dios suficiente fuerte para aceptar sus promesas y hacerlas realidad en nuestras vidas.
Lucas 6.43-45
“No hay árbol bueno que pueda dar fruto malo, ni árbol malo que pueda dar fruto bueno. Cada árbol se conoce por su fruto: no se cosechan higos de los espinos, ni se recogen uvas de las zarzas. El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón. Pues de lo que abunda en su corazón habla su boca.
El árbol de Dios da salvación, nosotros debemos esforzarnos para dar esta misma salvación a todos los que nos rodean. Al final de cuentas Dios nos juzgará conforme el tipo de árbol nosotros hemos probado ser a lo largo de nuestras vidas, procuremos ser de los que den treinta, sesenta o cien veces más de lo que fue sembrado (Mateo 13.8).
¡A Dios Sea La Gloria!