Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús.
(Hechos 4:13 DHH)
Siempre me ha sorprendido el tipo de hombres que Jesús había escogido para propagar su mensaje. No buscó hombres que ya eran respetados por sus estudios ni por sus logros, más bien escogió un grupo de hombres que él podría moldear y los demás podrían reconocer el impacto que Él había tenido en sus vidas. Cuando las autoridades vieron a Pedro y Juan, ellos vieron como punto de referencia lo que ellos eran pero fueron impactados por lo que llegaron a ser por su contacto con Jesús. Aún el apóstol Pablo comenta en 2 Corintios 12:10 que en el momento en que más débil sentía, más fuerte se hacía Dios en su vida. Comúnmente los cristianos tenemos dificultad en comprender este punto y cuando sienten débiles ven la necesidad de encubrirlo. Nosotros debemos tener muy en cuenta nuestras debilidades para que en esas áreas Dios tenga la oportunidad de ser glorificado por nuestros cambios.
Necesitamos prestar atención en nuestro progreso…
Pon tu cuidado y tu atención en estas cosas, para que todos puedan ver cómo adelantas. Ten cuidado de ti mismo y de lo que enseñas a otros, y sigue firme en todo. Si lo haces así, te salvarás a ti mismo y salvarás también a los que te escuchan.
(1 Timoteo 4:15-16 DHH)
Cuando yo era niño cerca de mi casa había una iglesia que tenía un letrero que decía, “Dios te acepta tal como eres… nosotros también. Bienvenido”. En realidad es cierto que Dios nos recibe tal como somos, pero lo hace con el fin de que nuestras vidas sirven de testimonio de su poder. Pablo le decía a Timoteo que debía prestar atención a sus instrucciones espirituales para que otros pudieran ver como adelantaba en su fe. Es cuando somos firmes en nuestras convicciones que logramos la salvación (nuestra y la de otros). Dios no espera que nuestro caminar cristiano sea perfecto sino que nos esforcemos para que cada día sea mejor que el día anterior. Cada día debemos esforzarnos para ser mejores cristianos de lo que fuimos ayer, sin frustrarnos por no haber conseguido la perfección.
Necesitamos vivir de acuerdo con lo que ya hemos logrado…
No quiero decir que ya lo haya conseguido todo, ni que ya sea perfecto; pero sigo adelante con la esperanza de alcanzarlo, puesto que Cristo Jesús me alcanzó primero. Hermanos, no digo que yo mismo ya lo haya alcanzado; lo que sí hago es olvidarme de lo que queda atrás y esforzarme por alcanzar lo que está delante, para llegar a la meta y ganar el premio celestial que Dios nos llama a recibir por medio de Cristo Jesús. Todos los que ya poseemos una fe madura, debemos pensar de esta manera. Si en alguna cosa ustedes piensan de otro modo, Dios les hará ver esto también. Pero, eso sí, debemos vivir de acuerdo con lo que ya hemos alcanzado.
(Filipenses 3:12-16 DHH)
Me encanta esta escritura, Pablo hace claro que tiene mucho que aprender todavía pero la esperanza de un día alcanzar la perfección junto con Jesucristo le mantenía motivado a seguir adelante. Muchas veces cuando fallo puedo ver cuanto todavía necesito aprender para alcanzar a Cristo y me he sentido desanimado. En esos momentos me aferro del consejo de Pablo de olvidar lo que ha quedado en el pasado y esforzarme por la meta del cielo. Fallar es una parte natural del crecimiento cristiano. Es en estos momentos difíciles que Dios nos fortalece y nos llama a dar más de nosotros de lo que pensamos era posible. Pero también es en estos momentos cuando también he visto muchos cristianos justificar sus pecados con la idea de que, “Dios sabe que soy débil y que aún no alcanzo la perfección”. Si bien es cierto que no hemos alcanzado la perfección, también es cierto que tenemos la responsabilidad de vivir de acuerdo con las convicciones que ya hemos alcanzado. Por ejemplo si ya alcancé la convicción de que no debo robar, Dios espera que yo viva fiel a esa convicción, aunque todavía puede haber otras convicciones que aún no se han formado en mi corazón. No sería aceptable decir hoy que estoy convencido que no debo robar, pero mañana robar excusándote por haber robado porque aún no has alcanzado la perfección. Como cristianos, nuestras convicciones deben ir creciendo conforme nuestra fe para que parezcamos cada día más a Jesús.
Necesitamos vivir para alcanzar una meta…
Por tanto, yo de esta manera corro, no como sin tener meta; de esta manera peleo, no como dando golpes al aire, sino que golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo, no sea que habiendo predicado a otros, yo mismo sea descalificado.
(1 Corintios 9:26-27 LBLA)
Es cansado pasar por la vida sin metas. Nosotros los cristianos tenemos una meta en común, llegar a estar con Dios. Nuestras vidas deben reflejar esta meta. Muchas veces requiere mayor disciplina. Nosotros enfrentamos la vida sin mentir, sin robar y sin tomar atajos que otros que no les importa la rectitud toman. Todo esto puede hacer salir adelante en la vida más difícil, y esto sería malo si nuestra meta fuera salir adelante en el mundo. Pero nuestra meta es destacar de entre los demás. Dios te ha escogido, igual que a esos pescadores con el fin de que la gente compara lo que fuiste con lo que Él te ha hecho, para que todos reconozcan que son discípulos de Jesús.
Que Dios les bendiga,
Guillermo Ellis
Guatemala, Guatemala
Gracias hermano por el analisis biblico y comentarios.Estoy investigando algunos temas sobre las imperfecciones nuestras.soy pastor misionero y estoy en un lugar donde hay bebes en la fe y algunos pocos cristianos que llegaron de otros lugares.
Sera interesante predicar acerca de nuestars imperfecciones,nuestro perfeccionamiento y el que nos perfecciona,amen,Dios le bendiga